A quienes ya conocen el alto costo que ha impactado en sus vidas en tiempo e infelicidad que provocan el decir Sí, sin pensar, sólo por no perder Amor…
Descubrí cómo enfrentar la Culpa, El Miedo, La Incomodidad Ante La Decisión De Poner Un Límite Aunque La Culpa Te Diga Que Vas A Perder El Amor -- Y Cómo No Dejar De Sostenerlo y Abandonarte.
Enterate del protocolo de cuatro fases para identificar, poner a prueba y reentrenar el patrón que te hace explicar, compensar o ceder. No es compra.
QUIERO ACCEDER AL DOCUMENTO DE 7 PAGINAS "7 SIGNOS DE AUTO ABANDONO"
Juan Pablo Joda
Si hace algunos años me hubieran dicho que iba a vivir en Moquehue, que iba a poder vivir de mis propias cabañas, trabajar como guía de trekking y formar una nueva familia, probablemente no lo hubiera creído. No porque no tuviera esos sueños, sino porque no me sentía capaz de hacerlos realidad. Hoy vivo junto al lago, tengo dos cabañas, recibo turistas, organizo experiencias de trekking y pude construir la familia que tanto deseaba. Pero llegar hasta acá implicó atravesar un proceso muy profundo. ANTES DEL PROCESO Durante muchos años viví en una relación en la que fui postergando mis propios deseos. Me había acostumbrado a ocupar el lugar del proveedor, a hacerme responsable por el bienestar de los demás y a sentir culpa cuando intentaba pensar en mí. Incluso después de separarme, seguía preocupado por lo que iba a pasar con mi expareja. Si vendíamos la casa, yo no pensaba solamente en comenzar una nueva vida. Me preguntaba dónde iba a vivir ella, si el dinero le alcanzaría para comprar otro lugar y si yo estaba haciendo lo correcto. De alguna manera, seguía intentando resolver su vida mientras no sabía qué hacer con la mía. Había trabajado en la industria petrolera, pero después de dejar ese trabajo las changas ya no me hacían sentir realizado. Quería vivir del turismo y trabajar como guía de trekking, pero una parte de mí repetía constantemente: “¿Podré hacerlo?” “¿Voy a poder pasar el invierno en la montaña?” “¿Cómo voy a afrontar el frío, la nieve y todos los gastos?” No me sentía preparado para vivir solo ni para defender mi proyecto. Me sentía frustrado, impotente, sin libertad y, sobre todo, sin confianza en mí mismo. EL
PUNTO DE QUIEBRE
Llegó un momento en el que comprendí que no podía seguir esperando que algo externo solucionara mi vida. Había intentado diferentes caminos de búsqueda personal: experiencias espirituales, vida comunitaria, cultivos orgánicos y Eneagrama. Todo me había dejado algún aprendizaje, pero todavía no conseguía transformar lo que me pasaba en decisiones concretas. Necesitaba entender por qué me costaba tanto poner límites, confiar en mí y sentirme merecedor de una vida propia.
EL ENCUENTRO CON ALEJANDRO
Conocí a Alejandro en un encuentro de Eneagrama con Roberto Pérez. Me llamó la atención su forma de pensar. Me pareció una persona profunda, con una capacidad especial para percibir lo que estaba ocurriendo dentro de mí. Él podía hacerme ver cosas que yo sentía, pero que todavía no sabía reconocer ni expresar. Por eso decidí comenzar un proceso de coaching con él. Alejandro no vino a resolverme la vida. Me ayudó a conocerme, a revisar mis creencias, a reconocer mis capacidades y a comprender por qué muchas veces quedaba atrapado en la culpa, la inseguridad o la necesidad de aprobación. También me abrió la cabeza con ideas y posibilidades que a mí no se me ocurrían. A partir de ahí fui siguiendo sus recomendaciones paso a paso, pero siempre respetando mi propio ritmo.
LA TRANSFORMACIÓN EN ACCIONES
Uno de los aprendizajes más importantes fue comprender que no necesitaba sentirme completamente seguro para empezar. La confianza también se construía mientras avanzaba. Construí mi segunda cabaña junto al lago y decidí impulsar seriamente el proyecto. Invertí mis ahorros en una campaña de publicidad. Para mí fue una decisión enorme, porque significaba dejar de esconderme detrás del miedo y apostar por algo propio. También había conseguido mi título de guía de trekking, pero durante mucho tiempo no había sabido cómo aprovecharlo. Con Alejandro empezamos a pensar alternativas y armé paquetes que combinaban las estadías en las cabañas con excursiones y experiencias en la montaña. Hoy las guiadas se convirtieron en una fuente adicional de ingresos que sigue creciendo. Formalizé mi actividad turística, empecé a participar en espacios comerciales de la comunidad y a involucrarme en proyectos relacionados con el desarrollo de la zona. También aprendí a defender mis derechos y los de mi entorno. Me animé a presentar reclamos ante organismos municipales y provinciales para proteger la playa y mejorar la convivencia entre los vecinos. Antes dudaba hasta de mi derecho a expresarme. Hoy puedo plantarme frente a una autoridad y defender aquello en lo que creo.
EL RESULTADO MÁS PROFUNDO
Pero la transformación más importante no fue económica. No fueron solamente las cabañas, las campañas publicitarias o las excursiones. Fue comenzar a sentirme propietario de mis logros y constructor de mi propia vida. También pude abrirme nuevamente al amor, construir una relación diferente y formar una familia. Hoy soy padre de una hija. Eso era algo que había deseado durante muchísimo tiempo y que, en algún momento, pensé que quizás no iba a suceder. Cada vez que consigo algo nuevo, siento alegría porque recuerdo que antes no confiaba en poder lograrlo. Ahora puedo ampliar mi cabeza e imaginar desafíos cada vez más grandes y entusiasmantes.
REFLEXIÓN FINAL
Juan Pablo Joda Emprendedor turístico y guía de trekking en Moquehue, Neuquén.
“No necesitaba convertirme en otra persona. Necesitaba dejar de abandonarme y empezar a confiar en quien ya era.”
La historia de Juan Pablo no comenzó cuando desaparecieron sus miedos. Comenzó cuando decidió dejar de obedecerlos, a poner límites y cuando comenzó ese proceso vió cómo esos pensamientos que le traían culpas y ansiedad dejaron de tener la relevancia que antes tenían y todo comenzó a ordenarse.
Si sentís que tus dudas, tu historia o tus creencias siguen postergando la vida que deseás construir, este puede ser tu momento para dar el primer paso.